DESCRIPCIÓN DEL CURSO

Desde un punto de vista brechtiano, el teatro viejo es aquel que muestra al hombre sin posibilidad de cambio.

El cambio es la posibilidad temida y deseada. Brecht se pregunta: ¿por qué el actor sólo puede brindar a su público la posibilidad de una vivencia, cuando también puede proporcionarle un conocimiento y abrirle los ojos a otra realidad?

La realidad necesita ser cuestionada. Para ello es necesario desarrollar un lenguaje anti-naturalista que vaya más allá de lo aparente. Para Brecht, los humanos tienen algo de inconcluso. Se presentan como un abanico de figuras; son como son, puesto que en el momento tienen motivos suficientes para ser así, pero a la vez son otro/a si se prescinde del pasado y se dejan modelar por otro presente.

El comportamiento humano se muestra alterable; mujeres y hombres son dependientes de ciertas condiciones económicas y políticas, y al mismo tiempo, capaces de cambiarlas. La alienación de un hecho o personaje significa simplemente apartar del hecho o del personaje, todo aquello que se da por seguro, todo lo que es conocido, aceptado y necesita generar sorpresa.

En Brecht el individuo debería ser preparado para rendirse a lo colectivo «como un carácter condicionado por una época y, por lo tanto, pasajero. De esta manera no se debe afirmar que los seres humanos son muy diferentes entre sí”.

Si el teatro es modificable, también lo es la realidad.